La generación de "nativos digitales", que
nacieron con una tecnología radicalmente distinta a la de sus padres, no
concibe su vida sin celulares y tabletas. Estos "niños digitales"
saben perfectamente cómo moverse en el mundo digital: como mandar mensajes de
texto, enviar correos electrónicos, conectarse al Wi-Fi y ver lo que quieren,
cuando quieren verlo. Hasta las tareas son mucho más fáciles ahora que tienen a
su disposición virtualmente todo el conocimiento de la mano de Google.
Mi generación creció viendo la tele, fuimos recipientes pasivos. Hoy en día los chicos llegan a su casa y encienden sus dispositivos móviles, con los que escuchan música, juegan un videojuego y chatean con sus amigos... ¡todo al mismo tiempo!
Mi generación creció viendo la tele, fuimos recipientes pasivos. Hoy en día los chicos llegan a su casa y encienden sus dispositivos móviles, con los que escuchan música, juegan un videojuego y chatean con sus amigos... ¡todo al mismo tiempo!
La formación recibida en los primeros años de
vida, en el infante, es fundamental para que crezcan con responsabilidad y para
que aprendan a vivir en comunidad. Saludar,
despedirse, dar las gracias, respetar las cosas ajenas no está pasado de moda.
Muchos niños no lo hacen porque sus papás no les enseñan a hacerlo. Los papás
de esos niños son sobreprotectores y complacientes, creen que lo importante es
hacerlos felices y, con tal de lograrlo, sacrifican cualquier cosa para
evitarles “malos momentos”. Son incapaces de tener quietos a sus hijos. Son
niños que molestan a otras personas, gritan, causan estragos y no respetan a
sus padres. Los deseos de sus hijos son órdenes que deben ser cumplidas de
inmediato. Si logran una meta mínima les dan un juguete o un premio. Los nuevos
papás, narcisistas, están creando niños individualistas exacerbados carentes de
empatía e incapaces de aguantar la mínima crítica.
Educar es conocer
al educando, alentarlo en lo que necesite, felicitarlo cuando lo merezca, pero
también llamarle la atención, enseñarle a vivir en comunidad.
El
adolescente, ¿adolece? ¿De qué adolece el adolescente?
De exceso de dudas, múltiples cambios físicos y
emocionales, falta de independencia, ausencia de respuestas, pérdida de
identidad... Aunque parece que los
padres de los adolescentes adolecen de neurosis; pero no, también están
confundidos. Y es que, normalmente, la actitud de los adolescentes adolece de
indolencia, cosa que los papás, también resienten. Aunque de lo que
definitivamente el adolescente no adolece es de la carencia de SC,
porque el sustantivo adolescente se escribe con SC, lo que no
sucede con el verbo adolecer. Así que, no hay vuelta de hoja, si ustedes hablan
de la chica o el chico que se encuentra en plena edad de la punzada, o sea,
entre la niñez y la juventud, entonces deben escribirlo con SC. Ahora
sí, ya están preparados para afrontar el adolecer del adolescente... Por lo menos si de escribir se trata.
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